Hace unos días mantuve una conversación con una clienta acerca de la reciente enfermedad de un cercano suyo: la psoriasis. No es la primera vez que me preguntan sobre el tema y por eso he decidido escribir esta entrada. Quiero dejar claro que no pretendo hacer intrusismo, se cual es nuestro espacio y hasta donde podemos y debemos llegar las esteticistas. Mi único afán es compartir la información recabada y los conocimientos adquiridos a lo largo de mi trayectoria profesional. Voy a ello.

Psoriasis

Todos tenemos algún conocido que padece esta enfermedad crónica en mayor o menor medida. Pero ¿qué es la psoriasis?

Lo primero que quiero destacar es que no es contagiosa.

Es una enfermedad inflamatoria de la piel que se presenta en forma de lesiones descamativas y rojas y que ocasionalmente, puede afectar también a las articulaciones. Provoca enrojecimiento, descamación, dolor e hinchazón. Puede manifestarse con diferente intensidad a lo largo de la vida en determinadas zonas del cuerpo: rodillas, codos, cuero cabelludo, espalda o nalgas. También alrededor y debajo de las uñas, las cejas, las axilas, el ombligo y las ingles.

Sintomas de la psoriasis

Como ya hemos adelantado, la psoriasis aparece en forma de escamas y rojeces que pueden provocar picores e incluso dolor, aunque puede manifestarse de forma muy distinta en cada individuo.

La piel se muestra seca a causa de que la renovación de las células de la epidermis se realiza de una forma acelerada (normalmente las células de la piel se sustituyen una vez al mes, en el caso de los psoriasicos es entre 3 y 6 días), acumulándose y formando las típicas escamas gruesas de las placas.

Los síntomas de la psoriasis pueden aparecer de forma repentina o manifestarse de forma lenta y desaparecer durante un periodo de tiempo para volver a aparecer después.

El diagnóstico se hace mediante la observación del área donde aparecen las lesiones cutáneas. A medida que la psoriasis avanza, se puede reconocer fácilmente su patrón de descamación característico, por lo que no suele hacer falta realizar otro tipo de pruebas diagnósticas. Si que es cierto que, en algunas ocasiones, los especialistas optan por realizar una biopsia de la piel para confirmar el diagnóstico y descartar otras posibles patologías que pudieran compartir síntomas o aspecto.

mano con psoriasis

Tratamientos

Si bien las causas que provocan esta enfermedad no están del todo claras, cada vez se conocen más facetas de su desarrollo. Esto ha permitido avanzar bastante en este campo, dando paso a tratamientos y fármacos cada vez más eficaces. Parece ser que su desarrollo tiene una base inmunológica, además de factores genéticos.
Al tratarse de una enfermedad crónica, los diferentes tratamientos están encaminados a restablecer la normalidad cutánea, tratando de eliminar las placas.

Este tipo de pieles precisa de un cuidado muy personalizado, dependiendo del grado de la enfermedad y de las características del paciente.

Generalmente, cuando es leve se recomienda seguir un tratamiento tópico en forma de pomadas, cremas o lociones específicas, formuladas con vitamina D y agentes anti-inflamatorios.

Si las lesiones son más importantes (o no se aprecia mejoría con los productos tópicos) se puede optar por agentes sistémicos (como la fototerapia), agentes orales o fármacos biológicos.

Ahora bien, para obtener unos buenos resultados es preciso individualizar los tratamientos a las necesidades concretas de cada individuo, lo cual debe ser realizado siempre por un especialista médico.

Consejos para el invierno

Es en el invierno cuando los enfermos de psoriasis deben tener especial cuidado a causa de las agresiones climáticas (sequedad del ambiente por las calefacciones, frío, etc.), ya que contribuyen a una mayor sequedad de la piel. Por este motivo es conveniente seguir algunos consejos:

  • Es importantísimo mantener una buena hidratación de toda la superficie cutánea, insistiendo en las zonas afectadas.
  • No utilizar colonias ni perfumes directamente sobre la piel.
  • Una higiene adecuada a base de jabones poco desengrasantes.
  • Evitar prendas de lana o fibras artificiales y el exceso de abrigo. Procurar utilizar fibras naturales como el algodón.

Si observas algunos de los síntomas indicados no dudes en acudir al médico.

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