Se sabe desde hace mucho que el aceite de palma es perjudicial para nuestra salud, entonces ¿por qué lo siguen usando? En los últimos días, se ha puesto de manifiesto y viralizado esta alarma y he decidido informarme para tener las nociones más claras a este respecto.

Utilizado en alimentación, cosmética o para bio-diesel, es una materia prima muy rentable, fácil de extraer y procesar, versátil, y que mueve alrededor de 35 mil millones de dolares al año (si, has leído bien). Hay fuentes que afirman que en los lineales de los supermercados el 50% de los productos contienen en mayor o menor medida aceite de palma. El problema es que lo consumimos de manera inconsciente, bien sea porque no nos detenemos a observar el etiquetado o porque consiguen camuflarlo entre la lista de ingredientes.

Hasta no hace mucho, en el etiquetado de los productos, se escondía bajo la expresión “aceites vegetales”, nombre muy genérico. Pero la actual norma sobre el etiquetado en los alimentos de la Unión Europea deja claro que hay que concretar el origen de estos aceites y grasas. Ahora bien, hay que interpretar las etiquetas como verdaderos especialistas, ya que lo intentan camuflar empleando nombres tan variopintos como: grasa vegetal fraccionada e hidrogenada de palmiste, aceite de palmiste, Sodium Palmitate, estearina de palma, Elaeis guineensis, grasa vegetal (palma), palmoleina u Oleina de palma o manteca de palma.

Consecuencias del consumo de aceite de palma

No hay más que ver los datos que aporta la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) que estima que en Europa, cada ciudadano consume una media de 59 kilos de aceite de palma al año. Esto, unido a las advertencias de la EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Sanitaria) que advierte que el consumo de aceite de palma a diario puede provocar problemas serios de salud, hace que debiéramos encender todas la alarmas. Según su propio estudio, el aceite de palma por su alto contenido en grasas saturadas, puede duplicar el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares.

fruto del aceite de palma

Pero más allá de la gravedad de todo esto, que implica directamente sobre nuestra salud, hay otros factores que convierten el aceite de palma en un producto denostado y despreciable.

Aunque durante siglos, este aceite extraído del fruto de la palmera africana Elaeis guineensis ha sido utilizado en algunas regiones de África de clima tropical, no fue hasta la época colonial cuando las grandes empresas empezaron a mostrar interés por este producto que empezaron a utilizar en la fabricación de jabones.

Desde entonces hasta día de hoy, se han violado los derechos de los indígenas, explotado poblaciones enteras, arrasado miles y miles de kilómetros de bosques y selvas tropicales (solo en Indonesia, en los últimos 25 años han desaparecido más de 300 mil kilómetros cuadrados de bosque). Con la desaparición de la fauna endémica que esto implica.

Aconsejo la lectura de este artículo de PlayGround, que pone de manifiesto estas injusticias: Barata, versátil y manchada de sangre: así es la industria del aceite de palma. Cilc aquí

Alternativas al aceite de palma

Partiendo de la base de que a las grandes multinacionales no le interesa en absoluto dejar de utilizar un producto tan rentable para ellos, parece que de momento no queda otra que eliminar en la medida de lo posible los alimentos procesados. Volver a la lista de la compra con productos frescos y locales y cocinar en casa.

En cuanto a su uso industrial, yo siempre he apostado por cosmética que evite estos productos, al igual que los parabenes y demás, pero me he propuesto ser mucho más concienzuda a la hora de elegirlos. No tanto por su toxicidad (nadie dice que sea peligroso en cosmética u otros productos industriales) como por su impacto social y medio ambiental.

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