Las algas.

Existen más de 25.000 especies de algas, unas microscópicas y otras que pueden llegar a medir hasta 100 metros. Son organismos protistas (como los protozoos) pero todas capaces de realizar la fotosíntesis. Estos microorganismos son los culpables de que se generara el oxigeno necesario en la atmosfera para que surgiera la vida en el planeta, cuando la tierra emergió de de las aguas y dejo en la superficie algunas de ellas.

Si bien no todas son comestibles, si son una parte vital de los recursos naturales del planeta. Investigaciones recientes han comprobado que, aunque se estima que los prados de algas marinas ocupan menos del 0,2% del fondo marino del mundo, son responsables de más del 10% de todo el carbono sepultado anualmente en el mar. Pueden almacenar hasta el doble de carbono que los bosques templados y tropicales por unidad de área, lo que las convierte en un recurso natural (aún disponible) para combatir el cambio climático.

Algas comestibles.

Algas marinas comestiblesPero si nos centramos estrictamente en las comestibles, hay que decir que son un enorme recurso con múltiples propiedades y sin exagerar sus beneficios, se pueden definir como “la huerta del mar”.

Son muy versátiles en la cocina y se encuentran con facilidad en cualquier super o tienda especializada, normalmente deshidratadas.

Además, España es el único productor de Europa, importando a países del entorno como Italia, Alemania, Inglaterra o Francia. Pero si miramos a Oriente, donde llevan más de 4000 años usándolas, veremos que en Japón constituyen el 25% de la dieta.

Entre sus propiedades culinarias hay que destacar que su sabor evoca al mar como pocos alimentos. Pero además cuentan con muchos beneficios nutricionales:

  • Son ricas en proteínas.
  • Tienen muy poca grasa.
  • Mucho aporte de vitaminas y elementos minerales. El calcio que contienen las hace muy interesantes para personas con osteoporosis.
  • Alto contenido de fibra, que refuerza nuestras defensas
  • Son una bomba de oligoelementos.
  • Contienen ácidos grasos y antioxidantes.

Todo esto las convierte en un alimento hipocalórico muy saludable, que ayuda a regular la función intestinal , el colesterol, el azúcar y al ser ricas en minerales, tienen efecto depurativo.

Las algas marinas comestibles se dividen en tres tipos:

  1. Verdes.
  2. Rojas.
  3. Pardas.

Existen también derivados, como el Agar-agar, que se obtiene de la mezcla de otras algas (Tengusa y Ogonori).

En su formato deshidratado conservan todas sus propiedades, simplemente sumergiéndolas en agua el tiempo establecido en cada caso, recuperan su aspecto y textura original. Pueden crecer entre 3 y 10 veces su tamaño y la mayoría de ellas son ideales para consumir crudas en ensaladas. Te proponemos algunos ejemplos, pero hay multitud de tipos y recetas:

  • Nori: tienen forma de copos. Se puede usar como una especia más, aportándola a rebozados, ensaladas, etc. Alto contenido de vitamina B-12.
  • Wakame: ideal para ensalada, pero también en arroces, pastas, sopas o tortillas. Aporta yodo y calcio.
  • Kombo: perfecta con las legumbres. Aporte de calcio y magnesio.
  • Musgo: muy sabrosa en ensaladas. Alto contenido de cinc.
  • Espagueti de mar: llamada así por su forma, tiene un característico sabor a crustáceo. Muy buena rebozada, frita o simplemente tostada. Aporta hierro.
  • Agar-agar: muy utilizada en ensaladas pero sobre todo en la elaboración de gelatina por su textura.

Para terminar, señalar que son una propuesta más que interesante no solo por sus múltiples cualidades y utilidades (también en la industria), sino que como recurso se obtienen muchos beneficios, ya que aunque cada vez se cultivan más, solo necesitan sol y mar.

Por ello no agotan nuestro medio como es el caso de la agricultura intensiva, no necesitan abonos, tratamientos ni por supuesto riego. Quizá la planta con más antigüedad de la Tierra pudiera convertirse en una solución actual.

¿Has probado las algas marinas? Cuéntanos tu receta.

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