La aromaterapia es una técnica milenaria de gran prestigio. Ya en Grecia y Egipto se utilizaba con fines terapéuticos, culinarios y estéticos. En los siglos XVII y XVIII, está constatado que los perfumistas se vieron menos afectados por las epidemias, el cólera y la peste, demostrando así sus propiedades antisépticas.

Las plantas elaboran los aceites esenciales de manera natural como medio de protección o para facilitar la polinización, atrayendo insectos beneficiosos para tal fin. Aunque hay unos 150 tipos de aceites, tan solo el 1% aproximadamente de las plantas conocidas lo contienen.

flor del almendro

 

Se pueden extraer de diferentes partes de la planta: flores, madera, raíz, resina, frutos, etc. El método de obtención puede ser por destilación o extracción. Son solubles en alcohol, ceras, grasas y aceites (base) vegetales, muy volátiles y poco densos. Al ser muy concentrados se necesitan cantidades muy pequeñas para lograr el efecto deseado. Cabe señalar que en algunos casos pueden ser de origen animal: almizcle, ámbar, etc.

Entre sus múltiples propiedades hay que destacar que todos son antisépticos, pero cada uno tiene sus propias cualidades: expectorantes, fungicidas, analgésicos, diuréticos… Actúan sobre diferentes órganos (principalmente sensitivos) y sobre el sistema nervioso. Pero además de actuar en el plano físico, también lo hacen sobre las emociones y la mente. Tienen una función terapéutica y curativa, pero también preventiva. Su principal uso es en perfumería, pero son utilizados como conservadores de alimentos, en aromaterapia e incluso en botánica, para estudiar los parentescos entre las plantas.

Es importante diluirlos en otros aceites base ya que al ser altamente concentrados podrían dañar la piel. Hay que evitar el contacto con mucosas y usarlos con moderación en mujeres embarazadas y niños. Conviene establecer una diferencia entre aceites sintéticos y aceites esenciales. La calidad de los sintéticos es bastante inferior y pueden ser causantes de alergias y quemaduras si son aplicados directamente sobre la piel. Es necesario conservarlos en botellas de vidrio oscuras para preservarlos de la luz.

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